«El tiempo no vuelve», pero CREUSA, si! Entrevista a Osvaldo Isgró

CREUSA es una banda de rock mendocino de temas propios, que nació a comienzos del año 1980, durante la última dictadura cívico-militar. Está integrada por Alejandro Manganelli (bajo), René Griffouliere (guitarra) y Osvaldo Isgró (batería). Antes de la cuarentena, empezaron a ensayar otra vez y se han dado cuenta, que después de muchos años de no tocar juntos, están sonando mejor que antes. En el 2009 sacaron un disco y hoy desde Tal Como Soy, podrás conocer más sobre esta banda y escuchar una de las nueve canciones que lo componen: “El tiempo no vuelve”.

 

La historia de Creusa contada por Osvaldo Isgró

 

Alejandro Manganelli (bajo) y René Griffouliere (guitarra) tenían una banda que se llamaba LETANIAS. Una bandita de barrio, integrada por adolescentes, a la que yo me arrimaba a escuchar. Fue mi primer contacto con la música en vivo. Iba a ver sus ensayos y cuando me lo permitían, me sentaba a tocar un poco la batería.

La sala dónde ensayaban estaba en la calle Padre Vazquez de Gral Gutierrez (Maipú, Mendoza), en la casa de los padres de René. Ambos, Alejandro y René, me hicieron el aguante; y cuando dominé un poco el instrumento, se desarmó LETANÍAS y nació el trío CREUSA, conmigo en la batería. Esa fue mi primera banda.

Tocábamos todos los días, 3 horas por día, descansando los domingos. Aprendí a tocar con ellos, sin poseer instrumento propio, porque mi familia no podía comprármelo. Tuve la suerte de que me viera Miguel Santángelo, baterista de la década del 70, recuerdo que me dijo “Tengo una batería, si querés te la presto” y me la prestó 4 años…

Seguimos tocando todos los días sin parar, durante casi 8 años. Llegamos a tener 70 temas. En el 2009 convocamos a Daniel Moreno en voz, para grabar nuestro primer disco.

Después en 1988, la vida nos separó, aunque nunca nos dejamos de ver. Cada uno siguió su camino, comenzamos a trabajar, formamos una familia, asumimos responsabilidades. En mi caso, para poder tocar, antes tuve que ser empleado dependiente y destacarme en la profesión de Tornero. Hoy tengo mi casa, mi taller, mis máquinas. Gracias a mi oficio de tornero, pude crecer como baterista y comprarme mis instrumentos.

Más adelante, con el paso del tiempo, yo fui haciendo otras cosas con otras bandas. Aparecieron propuestas, discos y se fue desvirtuando un poco mi arte, porque era parte de esas agrupaciones, solo para generar guita.

Creusa

Qué gran pérdida de tiempo! En realidad, nunca tendría que haberme apartado de mi camino.

Claro que aprendí cosas y adquirí muchísima experiencia. Pero cuando se empieza a mezclar el interés económico con el arte, el arte propiamente dicho, se pierde.

A mis casi 56 años, quiero darle un consejo a los músicos y músicas de rock: No le den la espalda a su propia esencia. Porque hoy no podemos tocar rock y mañana cuarteto o pasado cumbia… No desmerezco nada de eso, no pongo en duda para nada la capacidad de la gente que se dedica a eso, todo lo contrario, hay músicos muy buenos, muy talentosos, pero sepan que por ahí no va por la cosa.

No podemos pasarnos la vida probando distintos estilos de música para ver si podemos ver una moneda, porque el tiempo se va y cuando eso sucede, ya no hay vuelta atrás. Entonces, lo que tenemos que hacer es honrar la vida, con la esencia que nos dio la vida.

Las bandas de rock

Hay un vacío, por todos estos tipos de música que entraron en los medios. Pero yo creo que a pesar de eso, el rock nunca va a morir.

No hay nada más lindo que tocar rock & roll, escuchar una banda tocar rock & roll y cuando hablo de bandas, no hablo de un cantante, ni de un baterista, ni de un tecladista o violero, hablo de una banda.

El sonido de una banda no se reemplaza con nada, no se reemplaza con máquinas de ritmos, ni con baterías electrónicas. Insisto. No es el cantante, no es el violero, no es el bajista, no es el tecladista, es la banda y la canción. Por eso The Rolling Stones llevan tocando 50 años, por eso Queen fue Queen; Deep Purple, Deep Purple; Led Zeppelin, Led Zeppelin; Black Sabbath, Black Sabbath y todas las grandes bandas que para nosotros fueron una escuela.

Sentarme en un lugar, para «escuchar» a una banda. Ser parte de ese momento y testigo a la vez, cuando se «conectan» al tocar juntos, cuando están haciendo lo que sienten… es lo más hermoso para mí.

Osvaldo Isgró

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